Aquel soslayo descarado —Artículo para Ideal Sierra Mágina, abril de 2026—
Yo nací en un tiempo y en un pueblo donde las puertas de todas las casas « permanecían abiertas desde el alba hasta bien entrada la noche, bostezando pachorra y desidia, como unas “ vivalavirgen ” , entre refunfuños de goznes herrumbrosos y crujidos de maderas carcomidas » . Así describí en Los niños de las caras esa sensación de seguridad quizá ficticia, a veces impostada y siempre manoseada que teníamos quienes fuimos niños en Mágina a principios de los setenta. Porque , si tan confiados y tan de par en par se mostraba al visitante nuestra hospitalidad y también nuestra pueblerina ingenuidad, ¿a qué venía luego, ante la novedosa presencia de forasteros, aquella cerril desconfianza, aquel no darles si quiera « la espalda a su aparente cordialidad y a sus acentos refinados » , aquel aprend ernos sus gestos mientras espiábamos a distancia sus conversaciones, mientra...
