Las cosas de Dios —artículo para Ideal Sierra Mágina, mayo de 2026—
Por unos instantes me quedé mudo. Quizá porque suelo ser yo quien hace este tipo de preguntas que, fuera de un contexto de amistad o al menos de cierta familiaridad, resultan cuanto menos impertinentes. Y la verdad es que me había ganado a pulso la preguntita de marras; me había hecho acreedor a ella en recompensa a mi habitual insolencia: «Juan, ¿tú crees en Dios?». Esos dos, tres segundos que permanecí callado no se debieron a que —por primera vez en mucho tiempo— este charlatán de feria, este saltimbanqui vendedor de moralinas a modo de crecepelos para el alma, este dispensador de bálsamos milagrosos para todo y contra casi todo no supiera qué contestar. Ese breve lapso de incómodo silencio fue suficiente para que mi mente re bobinara a cuádruple velocidad la película de mi vida : un relato que , partiendo de una educación en la Iglesia católica, romana y apostólica lle g ó hasta el limbo ...
